Las granadas, las naranjas y los membrillos

Estándar

granadas
Como M4rt1n, ya ando de vuelta a la ciberrealidad. Pasé unas vacaciones que no son tales. Compartí la toalla playera con el modelo actancial, la semiótica y una fenomenología un tanto anárquica. Y sigo en ello casi desesperado ya, ansiando septiembre y las granadas, las naranjas y los membrillos que en vez de a granadas, a naranjas, a membrillos, comienza a olerme a desenlace. Hay varias historias que tengo abiertas por ahí que se cierran en otoño: la aceptación definitiva de una serie para asaltar la tele (o no), la organización de una muestra de teatro en Madrid (o no), el viaje al LANTISS de Quebec (parece definitivo), una subvención para un guión de cine que me produce buenas vibraciones (no sé muy bien por qué) y una oferta para incorporarme como profesor asociado de narrativa audiovisual en una universidad (o tampoco). Todo se decide en otoño. No me molesta la inquietud del desenlace. Lo que más me preocupa es esta incapacidad que voy teniendo para percibir el olor de las granadas, las naranjas y los membrillos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *