El tesoro (gráfico) de la Viuda

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ViudanegrablogMe inicié con una viuda. Pero antes, estaba el kiosco de la Plaza de El Barrero de mi pueblo. Y mi padre acercándose al soporte de la revistas y descolgando Purk, el hombre de piedra. Era un cómic en ese formato italiano pequeño y horizontal en el que también se publicaba El Guerrero del Antifaz y, en tiempos, El Capitán Trueno. Tendría unos cuatro años. No sé si ya sabía leer, pero tengo el recuerdo de haberlo leído de cabo a rabo. Era invierno, pero hacía sol. Seguramente, acabábamos de salir de casa de mi abuela, que vivía por allí, cerca de la tienda de la viuda. Pero yo aún desconocía su existencia y la del tesoro que guardaba en su tienda.

Mi niñez fue una época llena de comics. Las visitas a la casa de mi abuela eran una aventura. Me aguardaban el Capitán Trueno, el Jabato y, sobre todo, viejos -ya entonces- cuadernillos de los superhéroes de la Marvel (el Capitán América dibujado por Frank Miller, el viejo Spiderman de Ditko, los Cuatro Fantásticos y La Patrulla X de Kirby, el Nick Furia -tan cinematográfico- de Steranko y, sobre todo, Kill Raven -casi desconocido y uno de mis favoritos- de Don McGregor y Craig Russell…), de Vampus, Rufus y Vampirella (las primeras historias de terror de la Warner que llegaron a España antes de que Toutain apostase por Creepy), de Pulgartito y de Pumby, del TBO, de Lily (la revista femenina de Bruguera) y otros muchos títulos que ahora no recuerdo (—¡Trinca!, la revista en la que publicaba Víctor de la Fuente). Eran números dispersos, sin continuidad, que compraban mis tíos y tías -eran cuatro, seis, ocho años mayores que yo- en una destartalada, desordenada tiendecita de El Barrero (—¿cómo diablos se llamaba la propietaria, siempre vestida de negro, idéntica a su anciana madre, que solía dormitar en una hamaca de playa incluso en invierno?).

Cuando entré en esa tienda por primera vez, ya con ocho o nueve años, fue como haber descubierto la Cueva de Alí Babá: cientos de tebeos -infantiles, de superhéroes, de terror, de ciencia ficción, policiacos, eróticos- a mi disposición. Apilados en estanterías llenas de polvo sin el más mínimo orden, lo que le daba un valor añadido a la búsqueda, a la caza de la historia, del personaje, del dibujante o el guionista que me interesaba en ese momento. No compraba los comics, los cambiaba por otros -los que no me gustaban o por los que había perdido interés- por una peseta (luego fueron dos y cinco). Miles de historias, miles de personajes… Admiraba, envidiaba a aquella mujer antipática, que parecía más vieja de lo que seguramente era y que no mostraba -algo sorprendente para mí entonces- el más mínimo interés por el valiosísimo tesoro que guardaba en su casa.

Recuerdos veranos enteros con la nariz dentro de los comics, mirando, leyendo, oliendo cada línea, cada bocadillo, cada viñeta, cada página… Me encantaba cómo olían aquellas revistas viejas. Me encantaba perderme en ellas, leer, oler, sentir, sumergirme en aquella experiencia total, absoluta, intransferible, y que creía perdida… Hasta que no hace mucho me ofrecieron impartir en la Universidad una asignatura llamada Historia y Teoría de las Narraciones Gráficas -me la vendieron muy mal, como una especie de marrón– junto a otras dos, Narrativa Audiovisual y Narrativa Cinematográfica que se suponía que tenía mucho más que ver con mi perfil y curriculum que la primera.

El marrón se convirtió en un placer desde el primer instante. Un favor que me hacían. Un favor personal y privado. De nuevo esa sensación está conmigo, aunque siga sin recordar el nombre de la vieja viuda -—¿Conchita?, como mi abuela. No, creo que no-. Pero, —¿acaso importa? Están las historias. Y la Viuda Negra (la de Dan Defensor -Dare Devil-, la de Nick Furia -SHIELD- y el Capitán América, la de Spiderman y Los Vengadores), que era mucho más guapa y sexy. Por cierto, se me olvidó su nombre. Era un nombre ruso, creo.

P.D.: Natasha. Me acordé.

Janagah en JANAMÉRICA

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Caleidoscopio-blog
—¿Qué es JanAmérica? JanAmérica no es un lugar. No es un concepto. Ni siquiera una manera de entender el mundo. JanAmérica es un sentimiento y una necesidad. Un sentimiento compartido por el colectivo de actores, actrices, músicos y técnicos de ambos lados del océano Atlántico que integran la compañía Janagah Teatro. Y una desesperada necesidad de comunicación -entre continentes, entre individuos-, como nexo común entre las cuatro propuestas escénicas que bajo el título JanAmérica, acoge todos los jueves de noviembre, a las 19.00 horas, la sala teatral del Museo de América (Avda. Reyes Católicos, 6. Metro Moncloa), la institución del Ministerio de Cultura que organiza el evento.

Dos de los montajes, el musical trágico Algo sigue su curso y la obra intimista Caleidoscopio, que integra audiovisual y teatro, se exhiben en riguroso estreno los jueves 23 y 30 de noviembre, respectivamente. A ellas se unen En Negro (2 de noviembre), que reinterpreta los arquetipos del cine negro en clave escénica, y Mar nuestro (16 de noviembre) del autor cubano Alberto Pedro Torriente, realizada en colaboración con la actriz cubana Gladys Guzmán, que cuenta la historia de cuatro mujeres inmigrantes en una balsa a la deriva.

El teatro como comunicación entre continentes

Nuestro interés por Latinoamérica -dice el director G. G. López- viene por la propia composición multinacional de nuestra compañía. Cubanos, mexicanos, argentinos, colombianos, españoles”¦ Distintas culturas y algo que nos une más allá de compartir el mismo idioma: el teatro. Quizás JanAmérica sea precisamente eso, el teatro como comunicación entre continentes.

La Compañía Janagah Teatro se fundó hace dos años en la sala teatral madrileña del mismo nombre, bajo las premisas de un proyecto multidisciplinar llamado Teatro Hurgente -con h- basado una peculiar poética creada por el director G. G. López y yo mismo. Las propuestas de JanAmérica se apartan del Teatro Hurgente para indagar en la realidad latinoamericana desde cuatro perspectivas particulares: Estados Unidos, Cuba, España y Perú. Realidades diferentes que dan lugar a historias diferentes, pero de algún modo intercambiables entre sí porque en JanAmérica se mezclan espacios, tiempos y silencios.

—¿Qué es JanAmérica? Una respuesta inmediata: una cita con un teatro intenso y libre los jueves de noviembre a las 19.00 horas en el Museo de América (Avenida Reyes Católicos, 6. Metro Moncloa. Junto al faro de Moncloa)

PROGRAMA
TEATRO, UNA COMUNICACIÓN ENTRE CONTINENTES Organiza: Museo de América (Avenida Reyes Católicos, 6. Metro Moncloa. Junto al faro de Moncloa. Tfnos.: 91 549 26 41 y 91 543 94 37). Todas las funciones son a las 19.00 horas. ENTRADA GRATUITA.

EN NEGRO
Jueves 2 de noviembre

El espectáculo, situado en los ambientes latinos de los 70 de una ciudad estadounidense, es una historia de amor y celos, de traiciones y pasiones criminales. En Negro gira en torno a la reconstrucción del arquetipo de mujer fatal, a la que el resto de personajes, masculinos y femeninos, temen y adoran a la vez. Ella los seduce, los atrapa, mientras planea sobre sus cabezas el siniestro encargo de un marido mafioso que descargará su rabia y sus celos en un desenlace sorprendente.
La obra recibió el año pasado el VI Premio de Teatro Martín Recuerda.

Autor: Gustavo Montes
Director: G. G. López
Intérpretes: Juanjo D’Olivar, Ruth Sucunza, Marta Reneses y Gustavo González
Música: Jorge Alberto Sánchez
Iluminación: Diego García

MAR NUESTRO
Jueves 16 de noviembre

El ya fallecido Alberto Pedro Torriente es uno de los dramaturgos cubanos más reconocidos internacionalmente. De ahí que casi la totalidad de sus obras hayan sido traducidas al inglés, francés y alemán. Tal es el caso de Mar Nuestro, exhibida con gran éxito en la cartelera neoyorquina, y que ahora se muestra entre nosotros.
De la mano del director, G. G. López, y de su productora, la actriz cubana Gladys Guzmán, Mar Nuestro oscila de lo trágico a lo cómico sin solución de continuidad, convirtiendo al espectador en un pasajero más de la travesía de una balsa a la deriva que ocupan las cuatro mujeres protagonistas de la historia.

Autor: Alberto Pedro Torriente
Versión: Gladys Guzmán
Director: G. G. López
Intérpretes: Gladys Guzmán, Gizane Sastre, Helena Costa Da Silva y Gilliam Vargas.
Música: Alejandro Pérez Morelos
Iluminación: G.G. López y Diego García.

ALGO SIGUE SU CURSO
Jueves 23 de noviembre

Ante la mirada derrotada de un obrero veterano, dos jóvenes, miembros de un grupo de rock y compañeros de trabajo en la misma fábrica de muebles, se enfrentan a una decisión que determinará trágicamente el resto de su vida. A veces, cuando la realidad se muestra con la crudeza de la cotidianeidad, sólo queda la música y todo se puede explicar con una canción.
La obra toma su título de un conocido diálogo de Final de partida de Samuel Beckett. El enfrentamiento entre la necesidad de elección de un futuro propio y el determinismo de una condición social impuesta toma cuerpo en este musical con tintes beckettianos al ritmo del sonido de una enorme máquina, metáfora de que, efectivamente, algo sigue su curso.

Autor: Gustavo Montes
Director: G. G. López
Intérpretes: Rafa Zumárraga, Jordi Molina, Gabriel Salas
Música: Músico de barrio, Noches de verano (Marcha Hormiga) y Húmedo, Latidos (Marcha Hormiga y Leonardo Grande)
Iluminación: Diego García
Ayte. dirección: Juanjo D’Olivar
Ayte. producción: Rubén Fernández

CALEIDOSCOPIO
Jueves 30 de noviembre

Una distancia transoceánica, la existente entre Lima y Madrid, separa a la pareja protagonista de la obra, una actriz peruana y su ex amante, un cameraman que se ha trasladado a Madrid. A través de la convergencia de códigos audiovisuales y escénicos, la historia plantea el conflicto entre dos mundos: la palabra y la imagen, el amor y la incapacidad para vivirlo.
La obra resultó finalista del IV Premio para Textos Teatrales Madrid Sur, que otorga el Festival de Teatro Madrid Sur.

Autor: Gustavo Montes
Director: G. G. López
Intérpretes: Gizane Sastre, Encarnación Sancho, Paula D. Estévez, Maxi Báez
Música: Jorge Alberto Sánchez
Iluminación y vídeo: Diego García
Ayte. dirección: Juanjo D’Olivar
Ayte. producción: Rubén Fernández