Soy un blogger, luego existo, aunque no sé…

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alicia
El otro día creí ver el cadáver de un conejito blanco junto al ordenador. Fue durante un instante fugaz, casi imperceptible. Entonces supe que mi amigo Martín había dejado de existir. Lo vi el otro día, con su chica. Comimos en su casa. Pero ya entonces había dejado de existir. Yo no lo sabía aún. Tampoco sabía que yo mismo había seguido sus pasos. Ya no existía. Charlamos. Degustamos sabrosos platos brasileños. Mi hijo de tres años construía pieza a pieza mundos imposibles en el sofá. De vez en cuando llamaba nuestra atención. Tampoco él sabía que papá no existía.

Gracias a un e-mail del Herr Doktor Fleming Iván comencé a percibirlo. O mejor dicho: a no percibirlo, puesto que —¿cómo se percibe lo que no existe?. Primero anduve confuso. Me invadió una sensación de realidad duplicada, especular, tan borgiana y tan de cómic: poseía una doble existencia. Una en el mundo real percibido y otra en una especie de mundo paralelo tan real y percibido como el primero pero sin existencia corpórea. —¿Pasa algo? —¿Hace tiempo que no actualizas el blog?, me decía Herr Doktor Iván en su e-mail. Eso mismo me había preguntado yo sobre el abandonado blog de M4rt1n mientras, por otra parte, asistía al nacimiento de las innumerables páginas web del director GG López y el blog de la actriz Ruth Sucunza. Le respondí que tenía razón, que había estado muy liado: desconexión por vacaciones y luego, en septiembre, toda el maremágnum académico de mis clases en la universidad. Sin embargo, tras el enunciado se encontraba, creo, el siguiente subtexto, el verdadero significado:

—¿Existes todavía?

Tiendo a pensar que no se refería al blogger como instancia enunciadora, sino a esa otra instancia con cara, cuerpo, sentimientos y existencia en el mundo real, identificando ambas, superponiendo, privilegiando la primera sobre la segunda, como si mi imagen reflejada en un eventual espejo hubiera succionado mis fluidos y mis células epidérmidas y adquirido absoluta corporeidad. Él existía, yo no. Quizás yo no había existido nunca. Quizás tuve la impresión de existir porque de alguna manera me reconocía en él como reconocía ciertos rasgos de Martín en M4rt1n. Si su blogg ya no se actualizaba, si el fluir discursivo de mi blog se había detenido, nuestra existencia estaba en entredicho. Quizás fuimos, pero ya no éramos. Nuestras direcciones web sólo eran las infinitesimales partículas de un cadáver en la cuneta del tiempo. Pensé en GG López y Ruth Sucunza. Antes no existían, pese a que tenía evidencias de la corporeidad de ambos. Ahora han venido a ocupar un lugar en este espacio que también es tiempo. Ahora existen, puesto que existen sus reflejos.

No sé…

Quizás este post se torne conejito blanco resucitado y me devuelva al espejo y consiga encontrame con Alicia para tomar el té en casa de M4rt1n mientras mi hijo construye de nuevo mundos imposibles en el sofá.

7 comentarios en “Soy un blogger, luego existo, aunque no sé…

  1. Vaya… -¿así que Martín tiene chica nueva? Pues si que he significado poco en su vida si tan sólo en unos mesecitos ya ha encontrado sustituta…

    Dale recuerdos de su ex, por favor.

    A propósito, como nunca te conocí­ no te lo pude decir personalmente, pero escribes muy bien!!

  2. Gustavo Montes

    Se los daré, Ella. Aunque supongo que ya lo leerá él, -¿no?. La verdad es que me queda una sensación ambigua después de leerte: no sé si he sido portador de buenas o malas noticias. Ah, el corazón!!! Que esto no se convierta en “El Tomate”, -¿eh?

  3. Herr doktor fleming

    Alguien piensa en tí, luego existes. He aquí la única forma de existir pese a uno mismo y má s allá de la muerte. No quiero con esto invitarte a la desidia o la vida ociosa. Tuyo es el deber de obligarles (nos) a pensar en ti. No nos permitas que nos dispersemos. Piensa en nosotros.

  4. ella

    Noooo. Ni buenas ni malas, sorprendentes. En realidad la portadora fue la vidente que me dijo: morena, delgada y de nombre Victoria. Claro, llamándose así­, cualquiera triunfa, le dije, jajajajaaaja. No obstante, no me siento en absoluto perdedora.

    Es un riesgo el que corres al ofrecer a tu público la oportunidad de comentar libremente, y aunque hay VALORES que pesan mÃá que el corazón, en esta ocasión, no voy a escribir nada más al respecto. Espero que ambos sigáis actualizando vuestros blogs, porque bajo mi punto de vista lo hacéis muy bien, aunque es bien probable que yo no los lea.

    Saluditos, Ana

  5. Gustavo Montes

    Hey, Herr Doktor, primero quisiera pedirte disculpas por no haberte respondido antes. Me interesa esa variación de la máxima cartesiana que propones. El “cogito ergo sum” quizás no sea sufieciente. Uno tiene consciencia de su existencia en relación a otros. Al ver su reflejo en los ojos de otros. Al fin y al cabo somos animales sociales. Como las hormigas y las abejas (sniff). Y cierto: también yo miro.

  6. Gustavo Montes

    Amigo/a “??” pase tu comentario para M4rt1n (aunque podrías mejor dirigirte a él en su blog), pero a partir de ahora no permito ninguno más. Ya le dije a ELLA que esto no es el Tomate.

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