Los figurines de A trozos

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Atrozos-cartel
Hace un año María Abellán (ex alumna, gran artista, gran amiga) interpretó gráficamente los personajes de A trozos. Comentamos el texto durante unos días fumando un pitillo (o varios) entre clase y clase a la entrada de la universidad, en el bus de vuelta a Madrid, en un bar ante un café. Este es su trabajo. Un gran trabajo. La primera visualización de los personajes. Desde entonces sus dibujos fueron mi referente. Sin duda, la puesta en escena le debe mucho.

 

 

 

 
CHICA RETRASADA
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CHICA RETRASADA:
Cojo la espuma de afeitar, Pero no hay. Me froto con jabón. Me rasuro. Con la maquinilla de mi hermano. Escuece. Tengo gotitas de sangre. Muchas gotitas de sangre. Y la piel de gallina. Me asusto. Me asusto y grito. Mi hermano viene. Me besa las heridas y se calma el dolor. Tiene la boca llena de sangre. Y los dientes. Ya no tengo pelos. Tengo sangre. Y la piel de gallina. Como las chicas de las revistas. Como cualquier chica.

 

 

 

 

SOLDADO
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SOLDADO:
Has visto mi pistola, —¿no? (La alza.) Vale, tío, no tengo el Steyr AUG. Sólo tengo una pistola. Pero no la menosprecies, —¿vale? Es una Desert Eagle. Mírala (La ilumina con la linterna.) —¿La ves? No te miento, tío. —¿Conoces la Desert Eagle? La conoces, —¿no? Pues no te digo más.

 

 

 

 

 

 

MUCHACHO
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MUCHACHO:
—¿Ves a toda esa gente, mamá? También está encerrada. Está encerrada fuera. Todo el mundo está encerrado. No hay fuera. Sólo dentro. Quizás ni siquiera haya dentro.

 

 

 

 

 

 

 

MANCO
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MANCO:
Quería sacarla en el último momento y dejar que la leche explotara sobre la gruesa mata de pelo negro y restregar la mano luego y hacérsela chupar y después a lo mejor follármela otra vez. Por el culo. Me daba que nunca le habían follado el culo. —¿Le habían follado el culo? Deberías saberlo. —¿Qué clase de hermano eres? Eh, —¿le follaste el culo?

 

 

 

 

 

HOMBRE
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HOMBRE:
Me gustaría ser retazos de una historia en otra historia que es la misma historia. Ser una película, una novela gráfica, una simple obra de teatro en la que se repiten los mismos motivos, los mismos temas, el mismo argumento, el mismo trayecto bajo distintas formas, bajo otras palabras que son las mismas palabras.

Vuelve La pasión según el verdugo

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A3VERDUGO
Me escribe el dramaturgo, director y actor cubano Raúl Alfonso. Comienza con una cita de Nietzche: Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti. La cita habla de su obra, La pasión según el verdugo. También habla de él. Este es el mensaje:
Pequeña temporada de La Pasión según el Verdugo, un misterio Teatral. Dos funciones, los jueves 20 y 27 de mayo a las 21:30p.m, en Nudo Teatro (C/La Palma, 18. Metro Tribunal), un local íntimo y céntrico, antiguo taller de motoristas convertido en espacio escénico.
Para los amantes del teatro, los amigos y sus amigos, los desconocidos, los que deambulan por las calles, los oscuros, los iluminados, los hijos del extravío, del placer, el retozo y la locura… en fin, para todos.
Una puesta en escena con aires de fábula medieval, deudora del teatro antiguo y de los grandes maestros contemporáneos, Brook, Grotowski, Eugenio Barba… Un juego, una catarsis, un exorcismo.

La ciudad videoescénica

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Caleidoscopio-gustavo montes
Acaban de publicarse las actas del I Congreso Ciudades Creativas, celebrado en octubre y dirigido por Francisco García. La publicación recoge las numerosas comunicaciones que se presentaron en el congreso. Entre ellas -muchas de gran interés- se encuentra mi investigación La ciudad videoescénica. Representación audiovisual del espacio en el teatro. Transcribo aquí el resumen, aunque se puede acceder a la versión completa pinchando el ENLACE. El artículo se encuentra en el Volumen 1, Sección 2.
Resumen
La ciudad videoescénica. Representación audiovisual del espacio en el teatro tiene como objeto la investigación de la representación videoescénica de la ciudad en tres obras de reciente puesta en escena: “Muerte de un viajante” (2009), “Caleidoscopio” (2006) y “Metamorfosis” (2007). A través de la sucesión, simulta-neidad e integración de espacio escenográfico y espacio audiovisual, las tres obras citadas reflejan, respectivamente, Nueva York, Madrid y Lima y Barcelona. Esta investigación trata de determinar las modificaciones que el uso de la proyección audiovisual produce en la construcción del espacio dramático respecto a su funcionamiento convencional, explicar la incorporación del modo narrativo de representación en el modo dramático, establecer la noción de representación videoescénica como la imagen registrada por una videocámara y proyectada en el escenario en interacción con los demás elementos que componen la representación teatral y, en último extremo, determinar qué imagen de la ciudad ”“del mundo”“ ofrece este tipo de representaciones.

Abstract
The purpose of this work is to research the video scenic representation of a city in three recent plays: “Death of a Salesman” (2009), “Kaleidoscope” (2006) and “Metamorphosis” (2007). By using the succession, simultaneity and integration of the scene and the audiovisual space, the three plays mentioned before show New York, Madrid, Lima and Barce-lona, respectively. This research tries to determine the changes that the use of the audiovisual projec-tion offers when building the dramatic setting re-spect to a more conventional use of it; it also pre-tends to explain the addition of the narrative style within the dramatic method, and establish the idea of video scenic representation as the image captured by a video camera, and showed in the stage interact-ing with the rest of elements that form the theatrical performance. And finally it defines what image of the city ”“of the world”“ offer this type of perform-ances.

La Habana a trozos

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Me encuentro en La Plaza del 2 de Mayo. En Madrid. Observo la plaza a través de una de las ventanas del Café Pepe Botella. Doy pequeños sorbos del cortado que me acaba de traer Odalis. Aquí dejé La Habana hace dos años y medio. La Habana de Chamaco, la obra de Abel González Melo. La Habana del referente, del peso del referente. Hoy tengo mi propia Habana. Acabo de regresar de allá. Mi Habana huele a gasolina quemada y a perfume barato y sabe a frutabomba y guayaba.

Ando en una terracita alta que tiene el Bertolt Brecht, fotografiando los numerosos autos de los años cincuenta que pasan por Línea. Aquí los conocen como máquinas y son taxis colectivos que realizan un recorrido fijo. Diez pesos nacionales. Espero a Roberto, productor y técnico del teatro, para preparar el escenario. Georbis también está a punto de llegar. Y Robertico, un gran diseñador que nos ejerce de técnico de sonido. Se me acaba de terminar el paquete de Hollywood. Enciendo el último pitillo mientras pulso el disparador de la cámara. Roberto me saluda con la mano en la pantalla de la cámara.