LIV (Laboratorio de Investigación Videoescénica)

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Era un sueño. Un sueño real, valga el oxímoron. Es sábado y me he levantado sobre las siete de la mañana. No lo pretendía. Después de una semana de madrugones ni siquiera puse el despertador. Me desveló el LIV. El sueño sobre el LIV. Nos veía a todos los que habíamos estado en la sesión de ayer haciendo y diciendo las mismas cosas que habíamos hecho y dicho. Ni más ni menos. Ni correcciones de lo real, ni apariciones fantasmagóricas… La repetición exacta y precisa de cada uno de los momentos, como si los hubiera registrado con una videocámara. Allí estábamos, en el sueño, sentados en círculo, seleccionando los textos para comenzar los primeros experimentos.
Helena habló en el sueño de los yonkis y de la chica embarazada, tal y como lo había hecho ayer, y Miguel de la madre que, desesperada, intenta que su bebé llore hasta que lo estrella contra el suelo y del Señor del pijama en su lucha contra el tiempo y del Soldado que busca un interlocutor con su linterna. Rodrigo propuso abordar la chica retrasada y, antes -también antes en el sueño- habló de los micros que permitirían explorar la llamada experiencia binaural. Y entonces oí a Salud, a Juanfran, a María Jesús, a José Luis, a Gema, a Bea, a Cristina -que también leía- interviniendo, aportando, alternando sus voces, repitiéndose en el mismo orden, tal y como había sucedido, y sentí a Andrea, observándolo todo, callada, a mi lado, y la respiración de Luis, más callado aún. En el sueño no estaban ni Alejandra, ni Irina, ni Pilar. Tampoco estuvieron ayer por motivos justificados y eso también justificaba, pienso, su ausencia del sueño. Cuando acabó la sesión, en el sueño, colgué el documento de reconocimiento de créditos universitarios del LIV en la puerta, tal y como había hecho fuera del sueño. Desperté entonces.

La semana pasada comenzamos el Laboratorio de Investigación Videoescénica (LIV), inserto como actividad formativa de Comunicación Audiovisual en el Centro de Estudios Superiores Felipe II (Universidad Complutense). Hemos ocupado el antiguo laboratorio de fotografía, de paredes negras, que Javier, compañero de mantenimiento del centro, está adecuando a nuestras necesidades. Éstas vienen determinadas por nuestro objeto de estudio. En el programa del LIV redactamos un resumen: Laboratorio de investigación teórico-experimental y creación cuyo campo de estudio gira en torno a la aplicación de la tecnología audiovisual en las artes escénicas. Propone un acercamiento a los componentes del drama (Tiempo, Espacio y Personaje) y el estudio de las repercusiones del audiovisual y la tecnología digital en las distintas fases de construcción de la representación teatral, que convierten a ésta en representación videoescénica. En el laboratorio participan alumnos y profesores de Comunicación Audiovisual (Ramón, Vicente, Carlos) que llevaremos a cabo los experimentos expuestos en nuestro programa: No Espace, Videotime y Screen. También contaremos con la colaboración de mis compañeros de SIMBIONTES. En las paredes negras del laboratorio, que le pedí a Javi que mantuviera, escribiremos nuestra historia. Espero soñarla también durante el proceso. Será como vivirla dos veces.

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