Despedida

Estándar

Piglia Renzi
He estado postergando la despedida de Renzi. Pero hoy, justo antes de llegar a Príncipe de Vergara, he cerrado el libro. Han sido unas cuantas semanas de viajes compartidos en el metro. “La historia continuará -me dijo-. Si no me muero antes”. Me conmovió. Renzi, el de verdad, el que vive fuera del libro, tiene ELA. Me lo descubrió Jorge Carrión en El País. “Mierda”, me dije. No me consuela que, como autor implícito, siga viviendo eternamente en esa posteridad para la que uno escribe de la que hablaba el maestro Monterroso hace años, poco antes de morirse, en Casa de América. Me gusta imaginarlo cercano, corpóreo, en Pricenton o paseando por Buenos Aires. A Renzi. No sé qué decir. Hasta la próxima estación, Renzi, amigo.

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