La leyenda del tiempo

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Ayer nos emocionamos con las chicas del Grado de Artes Visuales y Danza mientras analizábamos algunas secuencias del documental La leyenda del tiempo de Isaki Lacuesta.
Sobre todo, cuando Makiko, la chica japonesa que viaja a San Fernando para aprender a cantar como Camarón, recibe por teléfono la noticia de la muerte de su padre y comienza a balbucear la versión cantada del poema de García Lorca que hizo el propio Camarón. Contemplé en silencio los rostros de mis alumnas. Instantes mágicos, formidables, en los que nos dejamos arrastrar por las imágenes, la melodía, el ritmo -el compás, que diría Monge, el hermano de Camarón, que aparece en la secuencia- y la fuerza del poema. Por momentos como este merece la pena dar clases.

Las imágenes de Isaki Lacuesta:

El poema de García Lorca:

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
—¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
—¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
—¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
—¡Qué espesura de anémonas levanta!
Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.
—¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
—¡Qué espesura de anémonas levanta!
Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
—¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
—¡Qué témpanos de hielo azul levanta!