Primer día de clase

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Mañana comienzo un nuevo curso en la universidad. Mi primera clase es “Redacción Periodística” de primer año. Les acabo de colgar a mis nuevos alumnos un documento con una lista de lecturas recomendadas. Encabezo el documento con la siguiente parrafada:

Sólo se puede aprender a escribir leyendo y escribiendo. Es algo obvio, pero también fundamental para el estudiante de Periodismo.

El año pasado, al comienzo del curso, me ocurrió esto:

El libro -gordo- de Renzi

En el presente curso tomo la delantera y me permito presentarles aquí una breve selección de libros que he estructurado en dos apartados:

1. Libros periodísticos, donde se recogen títulos relacionados, en su mayor parte, con el gran reportaje, el reportaje y la entrevista.
2. Libros sobre el arte de escribir.

La estructura (mínima) y el contenido se justifican con esta cita de El arte de la fuga de Sergio Pitol:

Otra regla, la definitiva: jamás confundir redacción con escritura. La redacción difícilmente permitirá que la palabra posea más de un sentido; para la escritura, la palabra es por naturaleza polisemántica (sic): dice y calla a la vez; revela y oculta. La redacción es confiable y previsible; la escritura nunca lo es, se goza en el delirio, en la oscuridad, en el misterio y el desorden, por más transparente que parezca.

No se trata de una bibliografía, puesto que, como comprobarán, no se cita ni editorial ni año de publicación. Se trata de una lista, de ésas que tanto gustaban al maestro Umberto Eco. Investiguen aquellos títulos y autores de la lista que les llamen la atención. Qué diablos, investíguenlos todos: son periodistas. Y, sobre todo, léanlos. Si no todos, todos los que puedan. Tengan por seguro que en ellos, si leen de forma activa e inteligente, aprenderán más que en cualquier clase.