El LANTISS está adscrito a la Université Laval de Québec, que ha participado en su financiación, aunque la mayor parte de los dos millones de dólares canadiense que ha costado su puesta en marcha ha sido aportado por la Fundación Canadiense para la Innovación (800.000 dólares) y el Gobierno de Québec (otros 800.000 dólares). El resto lo han aportado la propia Universidad Laval y patrocinadores privados.

En el LANTISS, que cuenta entre sus fundadores con la compañía de teatro EX MACHINA, dirigida por el Robert Lepage, y el Centro de Artistas AVATAR, miembro de la cooperativa Méduse, se integran diferentes departamentos de ciencias aplicadas de la Universidad Laval. Entre ellos, el Laboratorio de Visión y Sistemas Digitales de los Departamentos de Ingeniería Eléctrica y de Ingeniería Informática, que participan en los proyectos relativos a los interfaces cuerpo/máquina; y el Centro de Óptica, Fotónica y Láser del Departamento de Física y Óptica, que aporta sus investigaciones en los nuevos procedimientos de proyección de láser y de espacialización de imagen.

Situado en el pabellón Louis-Jacques Casault, el LANTISS cuenta con una vasta superficie y escenario de geometría variable de más de 230 metros y de una altura de 5,5 metros; tres estudios de mediana envergadura albergan las investigaciones sobre interfaz de control, de robótica y de visión óptica. Cuenta además con espacios polivalentes dotados con puestos de trabajo informatizados dedicados a la investigación de carácter digital. Todos estos lugares están conectados en red permitiendo el contacto con los estudios de patrocinadores y colaboradores. El espacio está dotado con el equipamiento más sofisticado: sistemas de captación y edición de vídeo, de difusión multiseñal y multisoporte de audio y vídeo, de espacialización sonora y visual, de control de mecánica de escena y de aplicación robótica, de proyección de vídeo guiadas por teledirección, etc.

No sé. Tengo un sentimiento extraño con el viaje. Por un lado, estoy deseando conocer y meterme de lleno en el LANTISS y en Quebec, pero por otro no puedo evitar cierta tristeza. Sería lindo haber contado con un LANTISS en España. Entre otras cosas -muchísimo más importantes-, porque detesto el frío.