Sólo hay que echarle un vistazo a los comentarios que dejan en el post "Casting para asaltar la tele" para que a uno se le pongan los pelos de punta. ¿Qué mierda de mundo es este en el que los sueños de los chicos y chicas se reducen a esto? Hasta ahora he borrado de sus comentarios los e-mails y los teléfonos móviles (esto de internet tiene sus peligros y en la red parece que también acechan hombres del saco) y he intentado disuadirlos de que siguieran escribiendo. Primero con comentarios paternales del tipo "hay que formarse y tal" y después poniéndome seco y antipático. Pero, en ambos casos, sin llegar al fondo del asunto: no me atrevo a darle consejos a nadie para que elimine sus sueños por muy aberrantes que me parezcan. En el futuro creo que directamente los eliminaré. Los comentarios, digo. Supongo que no lo he hecho aún por una insana curiosidad sociológica que no puedo evitar. Sin embargo, debemos hacer algo para enfrentarnos a la invasión o todos terminaremos devorados por ellos, como en El pueblo de los malditos (fotos), como en ¿Quién puede matar a un niño?.