Gustavo Montes


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El blog de Gustavo Montes

domingo 28 enero 2007

Los hermosos vencidos

Recibí un e-mail. Un miembro de la compañía vasca Herr Doktor me informaba de que había puesto en pie Dos obreros, la obra con la que inauguramos el Teatro Hurgente desde el Janagah. Formaba parte de un espectáculo titulado Los hermosos vencidos junto a otros textos cortos de Carlo Frabetti, Animalario y una adaptación de una narración gráfica de Will Eisner. La compañía se disculpaba por haber utilizado mi texto sin haberme avisado con antelación.

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domingo 7 enero 2007

La invasión de las carioconcias

Todo comenzó en "Los mandamientos de Asimov". Fueron cinco o seis carioconcias. Tardé en percatarme. Pero creo que llevaban allí instaladas cierto tiempo, disfrazadas de trackbacks. Cuando las descubrí, mi primer pensamiento fue deshacerme de ellas. Pero, no sé, me dieron pena. Las vi allí tan solas, tan vulnerables, como pequeños mejillones tigre luchando por no ser arrastrados por la corriente, que decidí no tomar ninguna decisión al respecto. Al menos, de momento. Unos días después, ya se habían reproducido hasta llegar a 34. Muchas se habína clonado a sí mismas. Otras, eran recién llegadas, que habían encontrado un buen lugar -supongo- para asentarse y, posteriormente, clonarse como las primeras.

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jueves 4 enero 2007

"Algo sigue su curso" y la numerología

El próximo 13 de enero se reestrena en la Sala Janagah de Madrid mi obra Algo sigue su curso. Gabriel Salas, uno de los actores -veterano, de unos 50 años, curtido en decenas de comedias. El Woody Allen español, dice que lo ha llamado algún crítico. Creo que el de Algo sigue su curso es uno de sus pocos papeles dramáticos-, se puso esta mañana en contacto conmigo. Me encontraba en en el Café Comercial, desconectado del mundo, enfrascado en la lectura de los guiones de mis alumnos de Narrativa Cinematográfica y dudé si descolgar el móvil. Descolgué (al fin y al cabo no estaba tan desconectado) y Gaby me sorprendió diciéndome que ya no se llamaba Gabriel Salas y, por lo tanto, no quería que figurase así en la ficha artística de Algo sigue su curso. Le pregunté por qué, claro. "Numerología", dijo. Guardé silencio unos segundos. "Hasta ahora -continuó- no me ha ido del todo bien en la profesión y ha sido culpa de mi nombre. No me suma cuatro".

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