Se habían topado con él en el libro Off familia's (Trilogía de Teatro Hurgente), publicado por Hiru, la editorial de Eva Forest y Alfonso Sastre, hace ahora un año y medio. No sé si debía haberme molestado. Los derechos de autor, la propiedad intelectual, el control de la obra (por modesta que ésta sea)... En fin todas esas cosas. Sin embargo, la constatación de que los dos obreros (el mayor, cansado, derrotado; el joven, por derrotar) y La Manuela (la máquina que unía pasado, presente y futuro en un espacio sin tiempo) podían vivir, como ya sospechaba, de forma completamente independiente y autónoma, cartografiando caminos, decidiendo encrucijadas, cruzándose con otros personajes, construyendo nuevas historias, nuevos sentidos, me produjo una indescriptible sensación.

Los dos obreros y La Manuela se han mezclado con los personajes de Frabetti, con los de Animalario, con los de Eisner, en Durangoko gaztetxea, en Kontainer Aretoa, en Abadiñoko gaztetxea, en los teatros municipales de Igorre y de Berriz y en marzo en Lemona, Markina, Kukutza (Gaztetxe oficial de Bilbo) y La Hacería. Los de Herr Doktor los acompañan, los miman y les prestan voz, cuerpo, movimiento. Aunque, desde que montamos la obra en el Janagah, siempre he pensado que de alguna forma misteriosa son ellos, los personajes, los que nos eligen, los que nos habitan. Quiero decir, los que nos escriben, los que nos interpretan y dirigen. Recibí un e-mail y me sentí yo también un heromoso vencido.