Aparto la mirada del ordenador y siento deseos de gritar. Cierro los ojos e imagino sus caras inocentes. Apenas son proyectos de hombres y mujeres. Reconozco en mí esa sensación que nunca me ha gustado: una mezcla de miedo y pena. Estoy preocupado. Por dos cosas que, en cierta manera, son la misma. Mi blog ha sido invadido por niños y adolescentes que quieren dedicarse al showbiz y que me demandan y suplican consejos e inexistentes oportunidades para -exclusivamente- convertirse en famosos. Ando preocupado por lo del blog: yo no quería un blog-consultorio-elenafrancis. Pero ando aún más jodido al comprobar esta necesidad de los chicos y, sobre todo, las chicas por hacerse famosos. No por ser actor o actriz (un vicio como otro cualquiera), sino por ser famoso, por salir en la tele. Ni siquiera en series de ficción, ¡sino en anuncios publicitarios!

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