jueves 1 mayo 2008
Una carta de Alfonso Sastre y el vacío atroz
Por Gustavo Montes, à 16:41 :: TEATRO
Recibí un correo electrónico de Eva Sastre, que se ocupa de lleno de la editorial Hiru desde que su madre falleció. El mensaje era breve, una indicación para informarme de que me adjuntaba una carta de su padre, el maestro Alfonso Sastre. Hiru publicó en el 2005 "OFF familia's (Trilogía de Teatro Hurgente)", que Alfonso me había elogiado en un fugaz encuentro que tuvimos en Madrid. En su carta, tras unas palabras de índole exclusivamente editorial, el maestro decía que le gustaría haber visto una lucecita de esperanza en la imagen de la clase obrera que proyectaba en el texto que le había enviado, "Algo sigue su curso". "No sólo ese vacío atroz de los personajes, mezcla de nihilismo, insensibilidad, incultura y desesperanza", concluía.
Dejó los cafés sobre la mesa y se fue dejando un rastro que nos vimos obligados, como hipnotizados, a seguir con la mirada hasta que llegó al lugar que solía ocupar en la barra. "Qué buena está", dijo mi amigo. "Demasiado delgada", apostillé con una exigencia hipócrita. "¿Qué me dices?", preguntó mi amigo. "Que está flaca", repetí. "No -dijo-, me refiero a lo que te he propuesto". Dilaté la respuesta todo lo que pude. Encendí un cigarro. Di un sorbo al café. Tosí. No quería defraudarlo.
Hace siglos que no escribo ningún post. Entre unas cosas y otras ando inmerso -me gusta este tópico- en una nueva obra. Se titula "La luz en la madriguera" y lo tomé prestado de un texto periodístico de Luis María Ansón, que tuvo unas palabras muy amables para con una obra anterior mía, pese a nuestras diferencias ideológicas (tengo que acudir de nuevo al tópico que si no algunos de mis amigos dejarían de hablarme). Se refería a ciertas actitudes de Eduardo Zaplana en el PP, aunque mi texto no tiene nada que ver con él (hasta ahí llega mi escaso buen gusto) ni con el PP ni con la actualidad política.
Llegó a Barajas con una maleta. Desde México. Lo cuenta en su obra, "La pasión según el verdugo". Su voz suena lejana y ajena desde la extraescena: "Abra la maleta". La voz de un policía. De eso hace siete años. Ahora, un interno, casi anciano, de hermosa barba blanca, baila desnudo dejándose mojar por la lluvia en el patio de la cárcel. "Volvé dentro, Legía", le grita alguien con acento argentino desde el interior. No es orden, sino preocupación. "Vas a enfermar", insiste la voz. Raúl contempla la desnudez del viejo ex legionario, la lluvia empapándole la barba, el agua chorreando por el pecho hasta desbordar cada uno de los pliegues de la piel, que se revuelve y dispara: "Mi cuerpo es mío". Así me lo contó Raúl después, mientras caminábamos por las calles.
Un escenario vacío a ras de suelo. La actriz y los dos actores se maquillan y visten a la vista del público. No hay más iluminación que la de la estancia y más decorado que el que crean los actores con su interpretación. Una enorme pieza de hierro o acero hace las veces de máquina compresora. No es atrezzo. Es un personaje más, como me insistió Patrizia en un e-mail y que junto a Iván dirige el montaje.
Ayer leí de un tirón
Imaginé a Raúl Alfonso en su celda, ante el espejo, intentando descubrirse, reconocerse en los pliegues de la piel, en la barba poblada, pensándose ya en el escenario. Acabo de enviar una nota de prensa sobre él a los compañeros de Cultura de distintos medios. Parece que a la mayoría les ha interesado. El actor, director y profesor Raúl Alfonso lleva años cumpliendo una larga condena en la prisión de Soto del Real. El viernes 2 de noviembre a eso de las 21.30 horas, aprovechando un breve permiso carcelario, estrena La pasión según el verdugo en la
El otro día creí ver el cadáver de un conejito blanco junto al ordenador. Fue durante un instante fugaz, casi imperceptible. Entonces supe que mi amigo Martín había dejado de existir. Lo vi el otro día, con su chica. Comimos en su casa. Pero ya entonces había dejado de existir. Yo no lo sabía aún. Tampoco sabía que yo mismo había seguido sus pasos. Ya no existía. Charlamos. Degustamos sabrosos platos brasileños. Mi hijo de tres años construía pieza a pieza mundos imposibles en el sofá. De vez en cuando llamaba nuestra atención. Tampoco él sabía que papá no existía.
Conozco a Gustavo porque un día nuestros caminos se cruzaron en la red. Leyó un post en este mismo blog sobre el kick boxing (
Albert Espinosa es uno de esos autores que tienen su propio mundo. Un mundo que interpreta a su modo cualquier motivo, cualquier tema. Quizás el mismo motivo, el mismo tema. Un mundo en permanente construcción por un recalcitrante Peter Pan que se ha revelado contra el tiempo -qué diablos, hace retaquetebién: es su mundo-. Ayer, invitado por
Mabel Brizuela es una hispanista argentina que se ha interesado por el Teatro Hurgente desde la
Los miembros de la compañía de teatro Herr Doktor Flemming han organizado un homenaje a Alfonso Sastre, "el más grande dramaturgo vivo en lengua castellana", como afirma Carlo Frabetti en el díptico editado por la compañía, para el que servidor también fue invitado a escribir unas palabras. Me puse nostálgico y recordé a Antonio Medina de Haro y su primera vivienda en Alcalá de Guadaira, un piso cerca del ambulatorio -
Recibí un e-mail. Un miembro de la compañía vasca Herr Doktor me informaba de que había puesto en pie
El próximo 13 de enero se reestrena en la